Lira y Lagun estrenan collar
domingo, 20 de marzo de 2011
domingo, 27 de febrero de 2011
Mejor sin foto
No se dónde estará la cámara de fotos, he buscado hasta en el frigorífico. No aparece. Tampoco me extraña, tengo la impresión de que estoy todo el día metiendo maletas y perros en el coche, recorriendo kms, descargando y vuelta a empezar. Así que todo está desperdigado y repartido en dos casas ¿dónde habré metido la cámara? Aunque... menos mal que no la llevaba conmigo la otra tarde. Noche cerrada, poca luz en la calle y yo vestida de negro. Todo oscuridad. Suelto a los galgos para que se desfoguen. Corren como locos, se persiguen, apenas se alejan de mí, yo paseo tranquila. Se acercan, pasan casi rozándome, es su juego. Lagun viene en primer lugar, me esquiva, Lira detrás quiere atraparle, no me esquiva. Impacta contra mí como si fuera un misil. Caigo de bruces al suelo, paro la caida con la barbilla. ¡Qué dolor! Parece que me he desencajado entera, pero me preocupa que alguien haya visto este bacatazo, me levanto hecha un guiñapo, algo se desliza por el cuello ¡estoy sangrando! No tengo nada para empapar y la mano se me llena de sangre. Ya en casa, veo que la herida que necesita puntos de sutura. Servicio de urgencias. Seis puntos de sutura.
¡Qué alivio, no llevaba la cámara de fotos! porque ya se sabe, a veces las carga el diablo.
viernes, 25 de febrero de 2011
La timidez de Lira
Nos cruzamos con tres mujeres.
- Mira, dos galgos.
- Qué bonitos, con su chubasquero y todo.
-¿Los podemos tocar? Todo esto a voces.
Si, sí. Son muy mimosos -digo yo.
Lagun rápidamente las avasalla para acaparar todas las caricias y Lira retrocede un poco por el tono de voz, demasiado alto y le asusta.
-Ven bonita, que no te hacemos nada, guapa, guapa...
Lira agacha la cabeza baja los párpados, levanta un poco la mirada.
- Qué timida eres, bonita...
Mete el morro en una bolsa que llevaban las chicas, saca rápidamente una barra de pan, enorme y sale disparada.
Jamás correría detrás de un galgo. No sirve de nada.
- Mira, dos galgos.
- Qué bonitos, con su chubasquero y todo.
-¿Los podemos tocar? Todo esto a voces.
Si, sí. Son muy mimosos -digo yo.
Lagun rápidamente las avasalla para acaparar todas las caricias y Lira retrocede un poco por el tono de voz, demasiado alto y le asusta.
-Ven bonita, que no te hacemos nada, guapa, guapa...
Lira agacha la cabeza baja los párpados, levanta un poco la mirada.
- Qué timida eres, bonita...
Mete el morro en una bolsa que llevaban las chicas, saca rápidamente una barra de pan, enorme y sale disparada.
Jamás correría detrás de un galgo. No sirve de nada.
sábado, 19 de febrero de 2011
La de los galgos
De pequeña era hija de... Lógico, estaba empezando a vivir, no tenía identidad.
Cuando mis hermanos crecieron, pasé a ser la hermana de... Me sentía segura, ellos me defendían de los niños traviesos.
Me casé y fuí mujer de... Me encaré, revolví y combatí para ser yo y eliminar para siempre el "de". Ahora, pensaba que ya tenía mi propia individualidad, pero... Desde hace casi dos meses he cambiado de trabajo y aún me preguntan: ¿quién eres? Fulanita, contesto. Ah, la de los galgos, me dicen. No me reconocen por mi cargo, sino por ellos. Sonrío. Mis galgos son protagonistas, llaman la atención por su estética, su forma de moverse, andar y correr, por los abriguitos con que les visto para protegerlos del frío o los chubasqueros que les pongo para que acepten salir a la calle. Son protagonistas por su carácter, despiertan admiración y ternura. Sí, quiero ser "la de los galgos".
Cuando mis hermanos crecieron, pasé a ser la hermana de... Me sentía segura, ellos me defendían de los niños traviesos.
Me casé y fuí mujer de... Me encaré, revolví y combatí para ser yo y eliminar para siempre el "de". Ahora, pensaba que ya tenía mi propia individualidad, pero... Desde hace casi dos meses he cambiado de trabajo y aún me preguntan: ¿quién eres? Fulanita, contesto. Ah, la de los galgos, me dicen. No me reconocen por mi cargo, sino por ellos. Sonrío. Mis galgos son protagonistas, llaman la atención por su estética, su forma de moverse, andar y correr, por los abriguitos con que les visto para protegerlos del frío o los chubasqueros que les pongo para que acepten salir a la calle. Son protagonistas por su carácter, despiertan admiración y ternura. Sí, quiero ser "la de los galgos".
domingo, 30 de enero de 2011
Muchos cambios
Estamos en proceso de adaptación. Muchos cambios en nuestra vida, nuevo trabajo en una ciudad distinta. La casita la hemos tenido que sustituir, menos los fines de semana, por un piso. Los galgos se han adaptado muy bien, las perritas viejitas, el gato y yo aún estamos peleando por sentirnos a gusto. Por eso, de momento, mientras se producen los ajustes, tenemos aparcados otros asuntos: el canicross, salimos a correr, pero no hemos participado en más carreras, el ritmo de lectura se ha resentido, los trabajos manuales están acumulando polvo... Las nuevas responsabilidades en el trabajo me absorben el día, pero pronto volveré a retomar el resto de actividades.
domingo, 9 de enero de 2011
Visita a un adiestrador canino
Hemos visitado a un adiestrador canino. Llevé a los dos galgos, en especial, quería corregir los tirones bruscos que da Lagun al ver a un gato o algunos perros. A menudo he estado a punto de caer a la cuneta, quedar estampada contra una farola como si fuera un sello o amputarme una mano.
Sentada en una silla con mis dos perros, daba la impresión de que sólo esperábamos a que llegara nuestro turno mientras los demás hacían ejercicios. Pero no. El educador no perdía detalle de lo que ocurría, actitudes de los perros, su comportamiento, cómo aceptan las nuevas situaciones, si se refugian en el dueño, muestran ansiedad o nerviosismo y cómo lo manifiestan. Todo el mundo se acercaba a acariciar a Lagun y Lira, una chica dijo que le daban mucha pena los galgos e inmediatamente el adiestrador le pidió que se alejara de ellos. Todo bajo su control. Paseé con uno y después con otro por separado. Diagnóstico final: no tienen trastornos de comportamiento. Sólo necesitan que les corrija alguna conducta.
Mientras estuvimos allí, vimos perros con graves problemas: un podenquito adoptado, se lo habían enviado de Andalucía, desde el momento que llegó, se lanzó a morder a toda mano que se arrimaba. Después de varios meses de tratamiento, había modificado mucho su actitud. Su amita, cuando vio a mis galgos, me preguntó si les podía acariciar. Ahora, ella tenía miedo.
Una setter que cada vez que se acercaba un hombre, perdía el control de todos sus esfínteres.
Un stafford que llegaba a provocarse asfixia y perder la conciencia por la vehemencia de sus tirones. Era su primer día de cita y tras varias correcciones, mejoró espectacularmente. Su dueño se fue llorando de emoción.
Casos y más casos...
Una visita muy beneficiosa.
Sentada en una silla con mis dos perros, daba la impresión de que sólo esperábamos a que llegara nuestro turno mientras los demás hacían ejercicios. Pero no. El educador no perdía detalle de lo que ocurría, actitudes de los perros, su comportamiento, cómo aceptan las nuevas situaciones, si se refugian en el dueño, muestran ansiedad o nerviosismo y cómo lo manifiestan. Todo el mundo se acercaba a acariciar a Lagun y Lira, una chica dijo que le daban mucha pena los galgos e inmediatamente el adiestrador le pidió que se alejara de ellos. Todo bajo su control. Paseé con uno y después con otro por separado. Diagnóstico final: no tienen trastornos de comportamiento. Sólo necesitan que les corrija alguna conducta.
Mientras estuvimos allí, vimos perros con graves problemas: un podenquito adoptado, se lo habían enviado de Andalucía, desde el momento que llegó, se lanzó a morder a toda mano que se arrimaba. Después de varios meses de tratamiento, había modificado mucho su actitud. Su amita, cuando vio a mis galgos, me preguntó si les podía acariciar. Ahora, ella tenía miedo.
Una setter que cada vez que se acercaba un hombre, perdía el control de todos sus esfínteres.
Un stafford que llegaba a provocarse asfixia y perder la conciencia por la vehemencia de sus tirones. Era su primer día de cita y tras varias correcciones, mejoró espectacularmente. Su dueño se fue llorando de emoción.
Casos y más casos...
Una visita muy beneficiosa.
domingo, 2 de enero de 2011
San Silvestre donostiarra
A las tres en punto salimos del barrio El Antiguo
Recorrimos casi nueve kilómetros por las calles de Donostia los dos mil quinientos corredores, militantes de carreras populares, donde más que la competición se paladeaba el ambiente festivo. Acompañados por un día soleado y templado y montones de gente animando. Muchos disfraces entre las cuadrillas. Algunos acarrearon la pesada carga del año a punto de fallecer con resignación y alegría hasta el fin de sus horas.
Otros, daban rienda suelta al regocijo marcando el ritmo de la fanfarria que nos esperaba en la meta, en la plaza Easo.
Sólo faltó Lagun en la fiesta.
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